Abramos las puertas a Dios

La Liturgia de este día nos presenta la Fiesta de la Presentación del Señor, celebración que nos permite conmemorar la Jornada mundial de la Vida Consagrada, además de ser la Fiesta de la Candelaria. En la Palabra de este día, la propuesta central está enfocada en la entrada de Jesús, de manera oficial, al seno de la Iglesia. Pero una Iglesia que es reconocida como pueblo de Dios; la presentación en el templo, del Niño Jesús, no es otra cosa que la oferta que María y José hacen al mundo, del Hijo de Dios para la salvación de la humanidad. Simeón y Ana, en quienes mora el Espíritu Santo, reconocen por ello la presencia del Niño y lo reciben como es debido para que se conozca, en primer lugar, quién es Jesús, y, en segundo lugar, cual es su misión y cómo va a cumplirla.

La presentación del Señor en el templo es la presencia oficial de Jesús en la humanidad, en otras palabras, Jesús entra en el corazón de los hombres, pues el hombre es el templo del Señor; por ello, sólo quienes poseen el Espíritu Santo pueden reconocerle gracias a que el amor de Dios mora en ellos. Por tal motivo, la profetisa Ana, que tiene ochenta y cuatro años de edad, y de joven estuvo siete años casada, es la muestra de la humanidad que espera el tiempo suficiente, el tiempo de Dios, para cuando llegue la plenitud: en la Biblia, el número siete, como el número doce, significan plenitud, perfección y universalidad; por ello el evangelista juega con estos dos números al indicar la edad de Ana (84) y los años en que había estado casada (7); la división de estos dos números nos da como resultado el número 12, el de la plenitud universal.

El haber estado siete años casada en su juventud, significa el haber sido fiel a la espera del cumplimiento de la promesa, la cual se plenifica con Jesús y ello permite su reconocimiento en la presentación en el Templo. Con Jesús todo se renueva, y el sacrificio que hacían los judíos de las tórtolas y los pichones, va a ser reemplazado por el sacrificio de Jesús por la redención de la humanidad.

Por lo anterior, es que hoy se celebra en la Iglesia el día de la Vida Consagrada, debido a que los religiosos son los primeros llamados a dar testimonio del reconocimiento oficial de que Jesús es el Hijo de Dios, el redentor de la humanidad, además de anticipar con los consejos evangélicos, la presencia del reino de Dios en este mundo.