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ACTUALIDAD
Verbum Domini,
crónica y reflexión
P. Mario Alejandro Arias

Año 39 - Nº 142 - Abril / junio 2011

Doña Juana estaba muy entusiasmada con sus encuentros bíblicos. No veía la hora de que llegará el día jueves en la noche, para poder encontrarse con sus vecinos y amigos en el salón parroquial y poder recibir allí las charlas que facilitaban su comprensión de la Palabra de Dios. Desde que empezó a participar se sentía más obligada a no perderse nada de lo que recibía. Aquel jueves, venía con preguntas en su mente: ¿Qué significará aquel versículo que escuché en la celebración de la Eucaristía del Domingo anterior?, ¿Qué mensaje hay detrás del evangelio?, ¿Por qué el Padre me explica una cosa y los libros parecen decir otra? Así, llena de interrogantes por resolver, Juana estaba dispuesta a seguir escudriñando sin dejar de participar en sus encuentros.

Fue ese día que su Párroco les enseñó lo que era un tejido: “Se trata de que muchas fibras se unen de manera muy organizada para poder formar una prenda” –¿Y eso qué tiene que ver con la Biblia? Parecían preguntarse los callados, y se atrevieron a protestar los presentes: “La palabra ‘texto’ es una palabra latina que significa ‘tejido’. Si al tejido le falta un hilo corre el peligro que todo el tejido se dañe, se deshilache”.

Y todos, con la ayuda del párroco, empezaron a entender y a sacar explicaciones de aquel ejemplo tan sencillo: “O sea que un solo versículo tiene que ver con toda la Biblia…incluso un libro no está alejado del sentido que tienen los demás”, -Es correcto, acentuó el párroco con la satisfacción de quien ha logrado poner a rodar el carro sin necesidad de empujarlo: “Es decir, Padre, que no tiene sentido justificar un hecho o una actitud con cualquier versículo que uno se encuentre en la Biblia?”, Padre, -intervino Juana con ánimo de interrumpir- y si nos da un ejemplo, no será que lo entendemos mejor? -Esta bien: ese texto o tejido tiene varios hilos, uno de esos “hilos” es la creación: de la creación se vuelve a hablar en otros libros del Antiguo Testamento, como hace Isaías, como hacen algunos salmos; el evangelio de Juan está planteado como una nueva “creación”, san Pablo vuelve a hablar de creación y llama a Cristo “nuevo Adán”, y hasta el Apocalipsis, muestra de nuevo ese tema (“Vi unos cielos nuevos y una tierra nueva”)…

Entonces, Padre, ya entendemos: hay un recorrido con un sentido único en todo ese texto… Es cierto, dijo con satisfacción el párroco. No podemos leer la Biblia como si fuera un cúmulo de datos aislados que no tienen nada que ver el uno con el otro. Por eso a la Biblia la llamamos “Sagrada Revelación”. Esa palabrita “revelación” fue el inicio de una comprensión que entró por los oídos de los asistentes, y permitió conocer y entender la manifestación de Dios en su Palabra. Juana, prestaba atención como quien ya tiene una herramienta más para poder comprender la Palabra Revelada.

Con este pequeño relato introductorio, damos inicio a esta reflexión. En este cuentecito se refleja la problemática vivida por largos años frente a la aproximación de la Biblia, tanto en ambientes académicos como en otros más pastorales. Lo que pretendemos aquí tiene apenas el carácter de bosquejo: no será un intento por explicar el contenido de la exhortación apostólica Verbum Domini (en adelante, donde sea necesario se le identificará por sus siglas VD), sino más bien un breve recorrido para llegar a entender el por qué de ese contenido, explicarnos al menos tentativamente, lo que impulsó el XII Sínodo de los Obispos y la temática que debieron afrentar. Por lo tanto, podemos estructurar en cinco breves partes nuestro cometido: un esquema del documento; los precedentes inmediatos, es decir, los documentos preparatorios que se produjeron tres o cuatro años antes de la reunión final; los precedentes remotos, o sea, los acontecimientos o ideas cuyo desarrollo afectó de alguna manera la condición interpretativa o exegética de la Biblia; el aporte de la reciente exhortación apostólica y la conclusión.

I. ESQUEMA DEL DOCUMENTO(1)

Esta exhortación apostólica, “Verbum Domini”, que significa “la Palabra del Señor”, salió a la luz pública a finales de Noviembre del año 2010. Se compone de una INTRODUCCIÓN (1-5), donde se concatena con el documento “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II, que es el documento que habla sobre la Palabra de Dios.

Posteriormente, se divide en tres grandes partes: la primera, VERBUM DEI (6-49): Dios habla, el hombre responde, pero esa Palabra necesita ser interpretada de la manera más justa y equitativa; sobresale en esta parte la necesidad del diálogo entre los intérpretes de la Escritura y los Pastores de la Iglesia. La segunda parte se llama VERBUM IN ECCLESIA (50-89), allí se da paso a la liturgia, los sacramentos, los ministerios relacionados con la proclamación de la Palabra; no se escapan de poder escuchar el anuncio ni siquiera los discapacitados de la vista y el oído. La tercera parte, VERBUM MUNDO (90-120), donde se resalta el papel de la Palabra de Dios en diálogo con el mundo, la cultura y la educación, en aspectos tan importantes como la misión, la evangelización, el compromiso social, la justicia, los medios de comunicación, el ecumenismo, en destinatarios claves como los jóvenes, los emigrantes, los que sufren, los pobres, el compromiso ambiental; y, finalmente la CONCLUSIÓN (121-124).

II. LOS PRECEDENTES INMEDIATOS

Los documentos de la Iglesia no son “revistas” que salen con el propósito de actualizarse en algunas cuestiones; no son, ni mucho menos, caprichos del pontífice de turno. Tales documentos adquieren un gran valor, porque ellos son una mirada a los nuevos desafíos, más que a los problemas; no sólo para solucionar sino para dar directrices que orienten, -no sólo corrijan- y animen la misión eclesial de todos los miembros del Pueblo de Dios.

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1 Benedicto XVI. Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini.
Vaticano, Editrice Vaticana, septiembre 30 del 2010.

Es así que, un documento se prepara previamente con estudios profundos, reuniones, consultas. El documento en cuestión, merece su estudio y su acercamiento, desde distintos ángulos en los cuales empezó la reflexión:

A. LOS “LINEAMENTA” (2)

Este documento fue dado a conocer el 27 de marzo del 2007. En él, se marca la pauta de las posibles temáticas que se incluirían en el Sínodo, pero más interesante aún, son una serie de preguntas que se hicieron para poder hacer un Sínodo en el que contara la participación de muchos fieles. Los diferentes delegados que se reunirán harán uso de las respuestas y representarán posteriormente las inquietudes que se comunican en las reuniones sucesivas.
En los Lineamenta, se hacen preguntas interesantes apropiadas a las comunidades, por ejemplo:
1. ¿Qué "signos de los tiempos" en el propio país hacen urgente este Sínodo sobre la Palabra de Dios? ¿Qué se espera del sínodo?
2. ¿Existen tradiciones de experiencia bíblica en la propia Iglesia particular? ¿Cuáles son? ¿Existen grupos bíblicos? ¿Cuál es la tipología de los mismos?
3. ¿En qué contribuye a la vida de fe? ¿Cómo es recibida en el mundo no cristiano? ¿Y entre los hombres de cultura? ¿Se puede hablar de un acercamiento siempre correcto a la Escritura? ¿Cuáles son los defectos más comunes? ¿Cómo es entendido el carisma de la inspiración y de la verdad de la Escritura?) ¿Se tiene en cuenta el sentido espiritual de la Escritura como sentido último querido por Dios? ¿Cómo es recibido el Antiguo Testamento? ¿Puede decirse que el conocimiento y la lectura de los Evangelios son suficientes, no obstante éstos sean con mayor frecuencia escuchados? ¿Cuáles son hoy las páginas de la Biblia mayormente consideradas "difíciles" y a las cuales se ha de dar una respuesta?... ¿La Palabra de Dios es el alma del empeño exegético y teológico? ¿Es adecuadamente respetada su naturaleza de Palabra revelada? ¿Una precomprensión de fe anima y sostiene la investigación científica? ¿Cuál es la metodología habitual de aproximación al texto? ¿Qué papel juega el dato bíblico en la elaboración teológica? ¿Existe una sensibilidad con respecto a la pastoral bíblica en la comunidad?
Todos estos interrogantes, y los que se han puesto por escrito al final de cada una de las tres partes de los Lineamenta, propician el encuentro de los Obispos y el diálogo, para poder pasar a un nuevo documento, que “pone sobre la mesa” los elementos discutibles y no discutibles de la problemática que tratará el Sínodo y expondrá el documento del mismo.

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2 http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20070427_lineamenta-xii-assembly_sp.html

B. EL “INSTRUMENTUM LABORIS” (3)

El trabajo siguiente consiste en presentar un documento, que sea “instrumento de trabajo” para las conclusiones que el Sínodo espera alcanzar(4). Éste se dio a conocer el 11 de mayo del 2008. Su tarea es señalar: “aspectos que deberían ser mejorados e integrados, sobre todo en relación a un mayor acceso a la Escritura y una mejor comprensión eclesial de la misma, que no podrán no desembocar en un renovado celo apostólico y pastoral, en el anuncio de la Buena Noticia a los que están cerca y a los lejanos,…”. En tres partes y ocho capítulos se focalizan las principales preocupaciones a las que debe responder el Sínodo. Hay unas expectativas comunes: la creatividad para comunicar la Palabra, reconocer que la Palabra de Dios es Jesucristo (no simplemente un libro) y que esto implica una lectura de toda la Biblia considerada en su misterio, la certeza de que la Biblia es revelación de la Palabra de Dios, aun con tantas dificultades de comprensión, especialmente del Antiguo Testamento, la necesidad urgente de superar la indiferencia, la ignorancia y la confusión sobre las verdades de la fe acerca de la Palabra de Dios, falta de preparación, carencia de subsidios bíblicos. Más aun, una de sus más elocuentes finalidades es, “Concretamente,… clarificar mayormente aquellos aspectos fundamentales de la verdad sobre la Revelación, como: la Palabra de Dios, la fe, la Tradición, la Biblia, el Magisterio, que garantizan y mueven a un válido y eficaz camino de fe; la estimulación del amor profundo por la Sagrada Escritura, pues «los fieles han de tener fácil acceso» a ella (cf. DV 22)”(5) .

Si queremos comprender qué es lo que hay detrás de ese lenguaje tranquilo, mesurado, y conciliador del Documento Verbum Domini, tendríamos que adentrarnos en los documentos preparatorios que estamos revisando, para darnos cuenta que en los Lineamenta, en el Instrumentum Laboris (abreviado, cuando necesario como IL), y en las Propositio se revelan problemas que el Documento desea plasmar (e invita a superar) pero con un tono amable y necesariamente pastoral.

Para comprender la delicadeza de lo que la Iglesia quiere enfrentar, canalizar y orientar, valdría la pena observar estos puntos que no están consignados en el documento final:

• Se advierte que al ofrecer una orientación o proclamar una definición, no se está limitando la lectura personal de la Escritura, sino que se propone un cuadro de referencia seguro donde la investigación bíblica se realice (IL 18, c).
• Los fieles reconocen la Palabra más por vía práctica, que por el conocimiento de su origen, eso es positivo pero al mismo tiempo frágil (IL, 18, g).
• Parece que muchos buscaran en la Palabra Divina una información curiosa de orden humano y científico, pero no la Palabra de Verdad y salvación (IL, 19).
• Para que la Biblia deje de pertenecer a un círculo de expertos, será preciso ayudar a los creyentes a conocer unas leyes elementales de acercamiento al texto sagrado (IL, 22c).

Como vemos, todos estos desafíos no son otra cosa que los preámbulos para llegar a un documento conclusivo que anime y oriente el amor por la Palabra Revelada. En tal sentido, y apoyados en las conclusiones de la Pontificia Comisión Bíblica, el mismo Instrumentum Laboris, subrayó que “hay que alegrarse de ver que gente humilde y pobre, toma la Biblia en sus manos y puede aportar a su interpretación y actualización una luz más penetrante, desde el punto de vista espiritual y existencial, que la que viene de una ciencia segura de sí misma (IL, 27)”.

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3 http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_
synod_doc_20080511_instrlabor-xii-assembly_sp.html

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4“En relación a los Lineamenta y al relativo Cuestionario han llegado respuestas de las Iglesias Orientales Católicas…, de las Conferencias Episcopales, de los Dicasterios de la Curia Romana y de la Unión de los Superiores Generales, y observaciones de parte de Obispos, sacerdotes, personas consagradas, teólogos y fieles laicos. Puede afirmarse que la participación ha sido grande y diligente de parte de las Iglesias particulares en todos los continentes, testimoniando que verdaderamente la Palabra de Dios se extiende en todo el mundo. Las diversas opiniones han sido recogidas y oportunamente sintetizadas en este Instrumentum Laboris”.
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5
Introducción del Instrumentum Laboris.

C. LAS “PROPOSITIO”

El sábado 25 de octubre del 2008, finalizó el Sínodo, y al día siguiente se estaban entregando al Papa las propuestas que toda la asamblea sinodal había aprobado.

“Las proposiciones fueron votadas electrónicamente en esa mañana por los 244 padres sinodales presentes en el aula. Para ser aprobadas cada una de ellas debía recibir, al menos, dos tercios de los votos. El voto era "placet" (sí) o "non placet" (no)… éste ha sido quizá el Sínodo de mayor consenso desde que se reintrodujo la institución tras el Concilio Vaticano II”(6).

Tales proposiciones discurren, como publicación, entre el 26 de octubre y el 10 de noviembre del 2008. Subrayamos estas fechas porque ayudan a visualizar el trabajo realizado después de la clausura del evento. Fueron entregadas al Papa pero se empezaron a publicar sucesivamente en la traducción autorizada no oficial.

Vale distinguir las partes en las cuales las proposiciones fueron distribuidas: la primera parte (proposiciones 3-13), trata sobre la Palabra a nivel eclesial; la segunda parte (proposiciones 14-37), es la parte que hace evidente, entre otras propuestas, intentar “…superar el dualismo entre exégetas y teólogos, así como entre exégetas y pastores, reconociendo a cada uno su labor insustituible”. Desde allí sale a la luz esa relación tensa que emerge aún entre biblistas y magisterio; la tercera parte (proposiciones 38-55), la Palabra en la misión de la Iglesia. Las proposiciones(7), según el sitio consultado, son entregadas en paquetes de cinco en las fechas ya mencionadas.

No pretendemos agotar aquí la información que la totalidad de proposiciones ofrece, pero sí será necesario que sinteticemos el contenido que expone la parte que trata del problema de la interpretación. Vale la pena subrayar que las proposiciones son citadas más de 90 veces en el documento final. Hay unos términos técnicos que son propios del conocimiento científico de la Biblia. El Papa saca esos términos de su argot técnico científico y lo aplica a otras dimensiones, por ejemplo:

Las proposiciones (y posteriormente la Verbum Domini) recordaban que un término como la “hermenéutica” identifica a la Iglesia y no a unos cuantos intérpretes de la Escritura: la Iglesia es el lugar donde radica la verdadera dimensión de la hermenéutica; a la Eucaristía la llama «principio hermenéutico»; incluso, se le llama «exégesis viviente de la Palabra» a la vida consagrada (Proposición 24, VD, 48). Esta es una manera de arrebatar a los intelectuales y científicos de la Biblia unos términos que sólo ellos manejaban. Los documentos preparatorios que hemos mencionado, hasta llegar a las Proposiciones, expresan unas dificultades con las que el Magisterio Pontificio debió encontrarse. Tales dificultades se pueden resumir así: 1. Hay una separación entre exégesis y teología, 2. Se necesita una filosofía que evalué los presupuestos de las hermenéuticas aplicadas a la Biblia, y 3. No se está ignorando el aporte científico que nos libera de toda pretensión fundamentalista.

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6 Zenit, “El Sínodo presenta 55 proposiciones a Benedicto XVI” http://www.zenit.org/article-28955?l=spanish.
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7 “Normalmente las proposiciones tienen un carácter secreto, pero Benedicto XVI ha dado disposición a la secretaría del Sínodo para que sean publicadas en una traducción…, "provisional" y "no oficial".” Ibíd.

III LOS PRECEDENTES REMOTOS

No es fácil la realidad que todo el proceso del XII Sínodo de los Obispos ha debido enfrentar, y que no es perceptible fácilmente en las líneas escritas de la Verbum Domini: se trata, no sólo de años sino incluso de siglos que han significado un distanciamiento respecto a las directrices del Magisterio. Y eso es preocupante. La Palabra de Dios es la base de toda construcción teológica eclesial, sacramental, en fin, de toda la realidad del creyente, como persona y como comunidad. Si la interpretación es errónea o confusa, se nos recordará lo que dice el Salmista: “Cuando fallan los cimientos, ¿Qué podrá hacer el justo?”. Si la base sobre la cual se levanta todo el edificio doctrinal y espiritual, está resquebrajada desde sus cimientos, se tendrá una desafortunada Babel que remite al caos. ¿Qué aspectos enfrenta y quiere superar el Magisterio a través del proceso del XII Sínodo Episcopal sobre la Palabra? El Sínodo, y con él el Papa, no se enfrentó sólo con la condición litúrgica, doctrinal, espiritual, social, pastoral, sacramental, educacional, cultural, ecuménica y misionera de la Palabra de Dios, sino también con la dimensión científica(8), que ha tendido a desvirtuarse a lo largo de los últimos tres siglos. Si se llega a una esfera académica y pastoral donde Cristo no es centro y culmen de la revelación, la Palabra se reduce a un libro que comunica datos de Historia Antigua (VD, 35)(9).

A. LA HERENCIA DE LA ILUSTRACIÓN

Benedicto XVI, desde su discurso en Ratisbona(10) hizo un breve resumen del problema que afectó a los estudios bíblicos ya desde la época de la ilustración: denunciaba con vehemencia ese tentativo de renunciar al legado griego, y con él, a la filosofía. Si era de este modo, entonces la Biblia no necesitaba ya de un método interpretativo, y el principio de la sola Scriptura, propio del luteranismo naciente, tendría que imponerse. En otras palabras, si Jesús era judío y su identidad era hebrea, entonces no era necesario todo el helenismo o identidad griega del Nuevo Testamento. Y ya que Jesús pertenecía a ese mundo judío, pues tendría que estudiarse desde una óptica histórica. Jesús debería ser “estudiado” sin tener que mezclarlo con la filosofía o la Teología. Esa idea perduró hasta el s. XX, con la problemática de una interpretación que ya no necesitaba llegar a una teología del texto inspirado.

B. CONSECUENCIAS DERIVADAS

Y ya que todo partía de lo histórico, y se podía racionalizar o estudiar como elemento del pasado, entonces se impuso el racionalismo. Kant fue uno de esos filósofos que tenía una dependencia intelectual de Lutero, y el mismo Lutero afirmaba, desde su fatalismo existencialista, que el pecado del hombre le había impedido conocer a Dios, el pecado había afectado la dimensión humana en su totalidad, especialmente la razón. Por tanto, conocer a Dios, sólo dependía de Dios, de su revelación, la razón no podía hacer nada, porque la fe no se apoya en la razón, ya que ésta está afectada por el pecado. De esta manera quedó una brecha grande entre fe y razón.

Otros, basados en Hegel, llegaron a concluir que los acontecimientos bíblicos se reducían a la categoría de mito. Otros pusieron su interés en la capacidad de respuesta que el hombre tiene frente a Dios desde su existencia. Dios no tiene más que hacer que hacerse escuchar por su palabra, el hombre le responde existencialmente: la clave radicaba en saber coordinar la comprensión exegética del texto bíblico con la acogida efectiva de la palabra de Dios(11).

Las filosofías que había detrás de algunos intérpretes de la Escritura, terminaron desembocando en consecuencias poco gratas, que fueron germen de división en la profundización bíblica(12). Se dio, entonces, una grave separación entre: lo inmanente y los trascendente, la exégesis y la teología, el mito contra la historia, el Antiguo contra el Nuevo Testamento (VD, 40), Tradición contra progresismo, y así se fue llegando a ver como dos cosas contrarias el Magisterio eclesial y la Biblia (VD, 35)(13).

8 “El Sínodo, además, ha sentido la necesidad de preguntarse por el estado actual de los estudios bíblicos y su importancia en el ámbito teológico. En efecto, la eficacia pastoral de la acción de la Iglesia y la vida espiritual de los fieles depende en gran parte de la fecunda relación entre exégesis y teología.” (VD, 31).
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9“Con esta Exhortación apostólica postsinodal, deseo que los resultados del Sínodo influyan eficazmente en la vida de la Iglesia, en la relación personal con las Sagradas Escrituras, en su interpretación en la liturgia y en la catequesis, así como en la investigación científica, para que la Biblia no quede como una Palabra del pasado, sino como algo vivo y actual” VD, 5.
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10 La Santa Sede, “Encuentro con el mundo de la cultura, Discurso del Santo Padre en la Universidad de Ratisbona, Martes 12 de septiembre del 2006”, http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg_sp.html
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11 Bultmann, influenciado por el luteranismo, pone su interés en la palabra predicada. Pero, aún más, él ha entendido su proyecto teológico como conclusión de la doctrina de la Reforma sobre la justificación sólo por la fe. Así se explica su falta de interés por el Jesús histórico, buscar una base histórica a la fe sería traicionar el principio de la sola fides. El kerigma está deshistorizado, la única historia que hallamos en el kerigma, es el simple hecho de la existencia y muerte en cruz del hombre Jesús de Nazaret. La Palabra que interpela al hombre en el kerigma es el fundamento de la fe a la vez que su objeto. La definición de la fe en términos de opción y decisión personal, como acto de la voluntad más que del entendimiento, derivan de Lutero y de Heidegger. El concepto de Bultmann sobre la Iglesia como poco más que el escenario en que se predica y escucha la Palabra tiene sus raíces en el individualismo de Lutero. Brown, Raymond et ali., Comentario Bíblico “San Jerónimo”. Tomo III, Nuevo Testamento I. Cristiandad, Madrid, 1972. p. 43.
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12 Nieto, Gustavo J., “Las dialécticas de la exégesis contemporánea”, Foro de Exégesis y Teología bíblica del Instituto del Verbo Encarnado (sin número ni año), http://www.foroexegesis.com.ar/Monografias/dialectica_exegesis.htm
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13 Todo esto resulta negativo también para la vida espiritual y la actividad pastoral: …de aquí surge a veces cierta perplejidad también en la preparación de las homilías. Hay que señalar…, que este dualismo produce a veces incertidumbre y poca solidez en el camino de formación intelectual de algunos candidatos a los ministerios eclesiales (VD, 35d).

C. PROBLEMA DE MÉTODO

Viendo las cosas de esta manera, los métodos exegéticos, especialmente el método histórico crítico, se plegó a un estudio histórico de la figura de Jesús, como un personaje influyente del pasado; según los críticos del tal método, la Biblia se volvió un animalillo de laboratorio, o como afirma la famosa comparación, un reloj que podía desarmarse pieza por pieza, y del que volver a montarlo resultaba una tarea imposible.

El Magisterio eclesial y pontificio reconoce los aportes que desde la ciencia ha ofrecido el método histórico crítico, pero no le concede ahora la exclusividad que podía tener hace algunos años (VD, 32). En palabras de una fuerte crítica, el Papa compara a algunos exegetas con los escribas que reciben a los reyes magos: están interesados por saber cuándo y dónde nace Jesús, pero no por lo que esa presencia pueda significar para ellos: “Es la especialización que ve todos los detalles, pero ya no ve la totalidad”(14).

Pero la problemática de los métodos de aproximación a la Biblia, radica en la filosofía que les debe sostener. ¿Y qué necesidad tenemos de una filosofía? Porque lo que se pretende es llegar a hacer clara la verdad, y el instrumento para ello es la filosofía. El Papa teólogo lo dice con estas palabras: “…la teología tiene que partir siempre en primer lugar de la Palabra de Dios; pero, puesto que esta Palabra es verdad, hay que ponerla en relación con la búsqueda humana de la verdad, con la lucha de la razón por la verdad y ponerla así en diálogo con la filosofía. La búsqueda de la verdad por parte del creyente se realiza, según esto, en un movimiento, en el que siempre se están confrontando la escucha de la Palabra proclamada y la búsqueda de la razón”(15).

IV. LAS RESPUESTAS EN LA VERBUM DOMINI

El Papa ha asumido la preocupación por una lectura más integral de la Biblia, más totalizante. Le interesa que no se mire con un objeto que se limita al estudio de sus detalles, y para ello ofrece la alternativa de un método exegético canónico, o lo que se conoce como “Exégesis Canónica” (VD, 34).

Si los métodos aplicados al estudio de la Biblia requieren una filosofía, ésta no puede ser una de aquellas que niega la trascendentalidad, no es posible leer la Biblia con un método cuyo trasfondo filosófico niegue la capacidad de intervención de Dios en la historia: “Por eso, en la utilización de los métodos de análisis histórico, hay que evitar asumir, allí donde se presente, criterios que por principio no admiten la revelación de Dios en la vida de los hombres. La unidad de los dos niveles del trabajo de interpretación de la Sagrada Escritura presupone, en definitiva, una armonía entre la fe y la razón” (VD, 36).

La Biblia, para ser Sagrada Revelación, debe ser reconocida en su unidad interna, un texto necesariamente remite a otro, y se crea una conexión y enlace permanente entre las partes (VD, 39), de lo contrario las violencias propias de la revelación incompleta (Antiguo Testamento) serían una justificación fácil de nuestro propios defectos actuales. El Papa, unido a los Obispos del XII Sínodo, invita a que los pastores hagan un ejercicio de diálogo y comunión con los estudiosos de la Biblia, y esto con una hermosa motivación: “multiplicar ministros de la Palabra capaces de ofrecer al pueblo de Dios el alimento de la Escritura” (VD, 45).

V. CONCLUSIÓN

Juana, y con ella tantos otros fieles que cada día le toman más cariño a la Palabra de Dios y la vuelven el centro de su espiritualidad, esperan con el Papa y los Obispos, que quienes les formen (VD, 47) en el conocimiento de la Sagrada Revelación, se preparen con la misma intensidad espiritual que a ella le empuja a llegar cada jueves al encuentro bíblico de su parroquia. Ella ha aprendido muchas cosas de la Biblia, pero todavía espera aprender cómo orar mejor con ella (VD, 86-88), y le sigue interrogando el por qué la Biblia, es verdad, es revelada, inspirada (DV, 19) y canónica.

P. Mario Alejandro Arias, Pbro.

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14 La Santa Sede, “Santa Misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, Homilía
del Santo Padre Benedicto XVI, Capilla Paulina, Martes 1 de diciembre del 2009” http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2009/documents/hf_ben-xvi_hom_2009
1201_cti_sp.html
. Obsérvese la interesante metáfora del Papa en La santa Sede, “Ponencia del
Cardenal Joseph Ratzinger con ocasión de los cien años de la Constitución de la Pontificia Comisión
Bíblica”, mayo 10, 2003 http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_20030510
_ratzinger-comm-bible_sp.html
. donde parte de Dt 28, para recordarles a los exegetas que en la “tierra prometida” de la exégesis hay filosofía de contenido contrario a lo que ellos esperaban alcanzar.

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15 Zenit, “Fe, Verdad y Cultura, Reflexiones a propósito de la encíclica Fides et Ratio”, http://www.zenit.org/article-15536?l=spanish

 

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